En una encuesta de opinión pública del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sobre democracia y desarrollo económico
*, aplicada en América Latina, se indicaron ciertos puntos:
1.- Que la preferencia de los ciudadanos por la democracia es relativamente baja.
2.- Gran parte de los latinoamericanos (as) valora el desarrollo por encima de la democracia e incluso le quitaría su apoyo a un gobierno democrático si éste fuera incapaz de resolver sus problemas económicos.
3.- Las persona no demócratas pertenecen en general a grupos con menor educación, cuya socialización se dio fundamentalmente a períodos autoritarios, tienen bajas expectativas de movilidad social y una gran desconfianza en las instituciones democráticas y en lo políticos.
4.- Y aunque los demócratas se distribuyan en variados grupos sociales, en los países con menores niveles de desigualdad, los ciudadanos tienden a apoyar más la democracia. sin embargo no se expresan a través de las organizaciones políticas.
Se percibe en estos resultados, un común denominador en muchos países latinoamericanos: "La democracia no da de comer". El pragmatismo, comprensible de la mayoría de los ciudadanos de los países latinoamericanos, que atraviesan reiteradas veces convulsiones internas, es realmente arrollador. El típico hombre de trabajo diario, sea peruano, chileno, argentino, o etcétera, que enfrenta día a día, sus propias contradicciones sociales y económicas, suele tener esta palabra "democracia" como un ofertorio promovido por los medios para enganchar con algún personaje que solucione las necesidades cercanas, palpables, de sí mismo y la de su entorno familiar.
Esta situación es muestra de que se están debilitando los ideales de poder ciudadano, de colectividad constructora y creadora, la imagen que percibe de la política es atroz. Se exige más de lo que el propio ciudadano puede dar. ¿Hacia dónde apuntamos con estas necesidades insatisfechas de la ciudadanía? ¿Qué podemos hacer para cambiar esta percepción? Hay maneras de precisar ciertas pautas que puedan acercar a la gente de a pie, con sus derechos. El primer punto sería crear las condiciones necesarias para un mejor desarrollo económico, y que esto se multiplique, no con limosnas, sino con proyectos palpables a la población, que les permita crear y construir ciudadanía en colectividad. hacerlos participes de su propio cambio.
Hay mucho de responsabilidad en los medios por empoderar al que tiene el poder, personificando en el gobierno o régimen, o en un grupo partidario, y manipulan a aquel que se lo otorga. La democracia está más allá de las elecciones y la carrera por quién llega a Palacio de Gobierno primero, está en manos de los ciudadanos, que deben estar amparados por los medios necesarios para hacerse sentir, que están siendo escuchados, que sus demandas aun persisten en resolverse, que no pueden hacerse más "de la vista gorda". Con estas cuestiones, si el caso fuesen revertidas por soluciones palpables, la vida en democracia sería mucho más intensa y edificadora.
Enrique Quiroz
*La democracia en América Latina: hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanas, PNUD, Argentina, 2004.